El eventual proceso electoral en Venezuela permanece como un asunto en conversación entre Estados Unidos y la dictadura, sin fecha definida y sin condiciones anunciadas. Ambas partes reconocen que el punto fue incluido en el diálogo de esta semana, mientras en Caracas no existe convocatoria ni cronograma. La salida política, por ahora, queda en el terreno de las gestiones y no de las decisiones.
El antecedente inmediato es la cita del martes en Nueva York, en el marco de la 81ª Asamblea General de las Naciones Unidas. Ese encuentro reunió a Delcy Rodríguez, al frente de la dictadura, con el presidente estadounidense, Donald Trump. La relación bilateral venía marcada por la tensión posterior a la operación lanzada por Washington en enero contra Caracas, que terminó con la captura de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, y dejó más de cien muertos.
Al día siguiente de la reunión bilateral, Rodríguez intervino ante la Asamblea General con un discurso sobre superar un país dividido y abrir una nueva era política. En esa presentación mencionó la idea de nuevos comicios como vía para dejar atrás la crisis, aunque sin fijar un día para votar. La dictadura también dijo que su agenda en Nueva York abarcó otros asuntos nacionales, entre ellos la situación del sector eléctrico en medio de la ola de calor, sin precisar interlocutores ni acuerdos.
El cónclave de este año transcurrió entre debates sobre la crisis del sistema multilateral, el desarrollo de la inteligencia artificial y la situación en Gaza ante el avance de la ofensiva israelí. En ese escenario, tanto Trump como la representante de la dictadura figuraron entre las presencias más comentadas. El regreso a Caracas cerró una semana de movimientos diplomáticos cuyo alcance dependerá de si lo conversado se traduce en pasos verificables.
La confirmación más directa llegó el sábado desde los jardines de la Casa Blanca, cuando Trump dijo a los periodistas que el asunto electoral sí fue abordado en Nueva York. “Sí, hablamos de elecciones. Por cierto, ella fue muy amable y fantástica”, expresó el mandatario estadounidense en una comparecencia breve. No aportó detalles sobre plazos, garantías o mecanismos para una votación.
Desde la dictadura, el mensaje posterior fue de satisfacción y cercanía con Washington. En una grabación difundida por el ministro de Comunicación, Miguel Ángel Pérez Pirela, Rodríguez afirmó que la delegación volvía contenta por la misión cumplida tras el trabajo en Estados Unidos. También envió un saludo al país y dijo estar feliz de reencontrarse nuevamente con los ciudadanos.
En ese mismo mensaje, la jefa de la dictadura sostuvo que el camino invocado es el de la felicidad y el bienestar, una fórmula que contrasta con la crisis, la represión y el empobrecimiento provocados por el chavismo. La cita fue descrita por las dos partes en términos cordiales, con referencias al fortalecimiento del vínculo entre los países. Queda por verse si el diálogo sobre elecciones conduce a un proceso con fecha, condiciones y verificación.



