En Caracas la dictadura presume gestos sobre internet y convivencia, mientras en Nueva York la administración del presidente Donald Trump pone el listón en otro lugar: sin instituciones reconstruidas y sin economía recuperada no puede haber un voto creíble.
El punto de fricción es la cita anunciada para mitad de octubre, cuando delegados de la dictadura y delegados de la oposición ligada a la Asamblea electa en 2015 volverían a verse para una tercera vuelta. El operador de la dictadura Jorge Rodríguez dio a conocer la fecha al terminar la segunda vuelta del viernes, un intercambio auspiciado por Washington, cuya delegación rival encabeza la exdiputada Dinorah Figuera.
De esa mesa salieron compromisos alrededor del máximo tribunal, del acceso a sitios digitales y del debate sobre reglas de expresión. Se resolvió instalar un grupo de abogados que examinará los perfiles de quienes aspiren al Tribunal Supremo, dentro de una renovación conversada desde agosto. Por la oposición fueron designados Belén Ramírez Landaeta, Rogelio Pérez Perdomo, Bernardo Pulido Márquez y María Bernardoni de Govea; por la dictadura, Cecilio Sánchez, Deyanira Nieves y Federico Fuenmayor.
En materia informativa, ambas delegaciones leyeron un texto común para respaldar la ampliación del desbloqueo de portales, páginas y medios electrónicos y para pedir aportes a esa instancia. Dijeron que pretendían apuntalar el pensamiento plural y el acceso a datos, e invitaron a operadores públicos y privados a colaborar con la paz. El pacto también abre una agenda sobre el espectro radioeléctrico nacional con todos los sectores y la revisión de leyes que necesiten cambios. Casi al mismo tiempo, Delcy Rodríguez, al frente de la dictadura, ordenó retirar de inmediato trabas a otro conjunto de plataformas, decisión recibida según un parte oficial con beneplácito, aunque sin precisar nombres ni cantidades.
El alcance real, sin embargo, sigue siendo corto frente al bloqueo masivo que mantiene la dictadura. El antecedente inmediato es el aviso de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones del 17 de septiembre sobre la reposición formal del ingreso a varias plataformas nacionales y extranjeras. La organización VE sin Filtro contó hasta el miércoles 18 dominios liberados, equivalentes a 15 espacios informativos, incluido el de la agencia EFE, pero advirtió que este viernes seguían cerrados 177 dominios, 72 de ellos noticiosos.
Las consecuencias las marcó desde Nueva York el secretario de Estado, Marco Rubio, al sostener que votar sin bases es una trampa. Dijo que dirigentes del Parlamento de 2015 mantienen diálogo frecuente con representantes de la dictadura para alistar el camino y resumió su postura en una frase: “Hay un proceso de transición política que está en marcha”. Añadió que la contienda requiere que la gente conozca programas, que los partidos se reordenen y que el árbitro recupere confianza. “Lo que queremos ver no es solo que haya elecciones libres y justas, sino que exista una república duradera”, expresó, y alertó que un mandatario escogido en las urnas difícilmente podría sostenerse si recibe un país en ruina económica y social.
El origen de esta secuencia está en la presión sostenida de Washington tras la captura de Nicolás Maduro. Las palabras de Rubio llegaron un día después del primer cara a cara entre Trump y Rodríguez en Nueva York, en una recepción al margen de la Asamblea General de Naciones Unidas dedicada a la crisis venezolana, y dan marco a un diálogo nacido en agosto y movido por Estados Unidos que ahora busca su tercera estación en octubre.



