Miércoles, 4 de noviembre de 2026

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Carlos Acosta

Economía

EE.UU. crece 3,4% en el tercer trimestre y supera los pronósticos

El PIB estadounidense avanzó 3,4% en el tercer trimestre, por encima del 3,1% esperado y del 2,2% del trimestre anterior. La inflación medida por el PCE se ubicó en 3,6% anual en septiembre, con un aumento mensual de 0,5%.

EE.UU. crece 3,4% en el tercer trimestre y supera los pronósticos

El 3,1% que anticipaban los analistas para el tercer trimestre quedó por debajo del 3,4% que finalmente registró el producto interno bruto de Estados Unidos, una diferencia que muestra aceleración frente al 2,2% del segundo trimestre y que convive con una inflación anual de 3,6% en septiembre. Esa combinación de mayor actividad y precios aún presionados marca el contraste central del momento económico: crecimiento sólido por un lado y costo de vida en ascenso por el otro.

El contexto detrás de la expansión está en la demanda interna y en la inversión. La Oficina de Análisis Económico del Departamento de Comercio explicó en un comunicado que el repunte se apoyó en más inversión privada, mayor desembolso de los hogares y un incremento del gasto público. Ese impulso fue parcialmente atenuado por un retroceso de las exportaciones, que restó fuerza al resultado total del trimestre.

La consecuencia inmediata en los precios se observa en el indicador que sigue la Reserva Federal. La inflación interanual de septiembre, calculada con el índice de gasto en consumo personal, conocido como PCE, se situó en 3,6%, un nivel por debajo de 4% pero todavía alto para las metas del banco central. El dato quedó en línea con lo que había previsto el consenso recogido por MarketWatch para esa medición vinculada directamente al consumo.

El contexto de esa lectura mensual ayuda a entender la cautela monetaria. En comparación con agosto, los precios subieron 0,5%, un movimiento que coincidió con lo calculado por los especialistas. La Fed otorga más peso al PCE que al Índice de Precios al Consumidor porque el primero refleja una canasta más amplia de desembolsos de las familias y permite captar cambios en los hábitos de compra.

La consecuencia más visible para los hogares está en la energía. Después de una caída muy pronunciada de los precios durante 2025, el costo de los bienes y servicios energéticos es ahora 21,3% más elevado, y el conductor promedio paga 42% más por la gasolina regular en las estaciones de servicio, de acuerdo con las mediciones del club automovilístico AAA. Ese encarecimiento golpea el presupuesto familiar y explica parte del repunte inflacionario reciente.

El contexto político también se coló en la discusión sobre las cifras. Trump ha destacado la fortaleza de la actividad y el buen ritmo del PIB, recordando que antes del enfrentamiento armado los precios de la gasolina en Estados Unidos se movían alrededor de 2 dólares por galón e incluso por debajo de esa referencia en unos nueve estados. Sus adversarios políticos intentan utilizar el alza actual en los surtidores y la persistencia de la inflación para poner en duda su manejo económico.

El origen de esa presión energética está en el conflicto bélico en Medio Oriente. La guerra de Estados Unidos e Israel contra la dictadura teocrática de Irán elevó las cotizaciones de la energía en los mercados internacionales y trasladó ese aumento a la gasolina y a otros rubros vinculados al petróleo dentro de Estados Unidos.

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