Veintiocho mil dólares anuales en Estados Unidos frente a cuarenta dólares anuales en 120 países de ingresos bajos y medios. Esa brecha resume el efecto de la luz verde regulatoria a una copia de bajo costo de un inyectable de larga duración destinado a evitar la infección por el VIH.
El fármaco reproducido es el lenacapavir, que se administra con dos aplicaciones por año y elimina la necesidad de tomar una pastilla cada día. La información difundida le atribuye una eficacia que roza el 99,9 % para impedir el contagio, un desempeño descrito como un avance relevante dentro de la profilaxis previa a la exposición.
El impacto inmediato se proyecta en los sistemas de salud con menos recursos, donde el precio había convertido esta alternativa en inalcanzable. Al situar el costo anual en cuarenta dólares por paciente, el programa busca que clínicas, gobiernos y organizaciones de ayuda puedan planificar compras amplias y sostener tratamientos sin la presión financiera anterior.
Esa meta se apoya en un acuerdo de precios anunciado en septiembre de 2025 entre el fabricante indio, Unitaid, el instituto africano Wits RHI y la Iniciativa Clinton para el Acceso a la Salud. Las partes articularon producción, respaldo técnico y distribución para acortar el plazo habitual entre un hallazgo de laboratorio y su llegada a la población.
Directivos de las entidades implicadas destacaron el esfuerzo científico y fabril necesario para elaborar un inyectable complejo a un valor reducido. El responsable de servicios farmacéuticos de la compañía productora lo presentó como un motivo de orgullo, mientras el director ejecutivo de Unitaid sostuvo que asumir riesgos financieros desde etapas tempranas permite acelerar el acceso real en los países.
Incluso antes de que la copia de bajo costo estuviera lista, la demanda anticipada ya era visible. Más de 125.000 personas en diez naciones africanas señaladas como pioneras habían empezado a recibir el compuesto original, según los datos compartidos tras el anuncio regulatorio.
El camino hasta este punto comenzó con el desarrollo del compuesto por Gilead y su autorización como preventivo por la agencia estadounidense en junio de 2025. Su precio elevado en el mercado norteamericano, cercano a los 28.000 dólares anuales pese a los descuentos aplicados por aseguradoras, limitó su uso global hasta que, a finales de 2024, la empresa otorgó licencias a seis fabricantes, entre ellos la firma india ahora autorizada para la versión genérica.



