Una actuación judicial en Florida contra Raúl Castro forma parte del contexto institucional de la nueva disputa en torno a Cuba. Según relató el embajador ruso en Bogotá, Nikolay Tavdumadze, un fiscal acusa al expresidente cubano por el supuesto empleo de fuerzas militares o aeronaves de la isla contra ciudadanos o residentes estadounidenses, en un episodio que habría terminado con dos aviones derribados cerca de las fronteras cubanas.
Tavdumadze cuestionó esa actuación y sostuvo que no comprende los argumentos de las autoridades estadounidenses. El diplomático también criticó que Washington ejerza presión sobre Cuba y afirmó que la capacidad militar de Estados Unidos no debería emplearse contra la isla gobernada por la dictadura castrista.
Las declaraciones se producen después de varios mensajes del secretario de Estado, Marco Rubio. El funcionario aseguró ante periodistas que Cuba requiere “un cambio muy drástico”. Previamente, había llamado en redes sociales a quienes buscan impulsar transformaciones positivas en la isla a aprovechar el momento y colaborar de forma discreta con la CIA, ante las promesas incumplidas, la corrupción y los privilegios concentrados en unos pocos.
En ese escenario, y ante rumores sobre una posible operación militar estadounidense en territorio cubano, Rusia expresó su rechazo categórico. Tavdumadze declaró a SEMANA que una invasión no podría ser aprobada ni tolerada y la describió como contraria a las normas internacionales.
El representante de Moscú desestimó además la idea de que Cuba represente una amenaza para la seguridad estadounidense. A su juicio, la isla carece de capacidad para amenazar a Estados Unidos y tampoco tendría intención de hacerlo. Su respuesta confronta directamente la justificación de una eventual utilización de la fuerza, pero no modifica el carácter dictatorial del régimen cubano ni responde a los reclamos de cambio planteados desde Washington.
Consultado sobre si Rusia defendería militarmente a Cuba, Tavdumadze no confirmó que Moscú estuviera dispuesto a intervenir con sus fuerzas. Dijo que no consideraba que el escenario condujera al comienzo de una guerra, aunque insistió en que su país se opondría por completo a cualquier acción armada estadounidense contra la isla.
El embajador recalcó que Rusia nunca respaldaría una operación de esa naturaleza. Sin embargo, sus palabras quedaron limitadas a una condena diplomática: no anunció despliegues, acuerdos de defensa ni medidas militares concretas para apoyar a La Habana.
Por ahora, la consecuencia inmediata es un aumento de la tensión verbal. Moscú fijó públicamente su oposición a una eventual invasión, mientras Rubio mantiene su llamado a un cambio profundo y a la cooperación discreta con la CIA. No existe, según la información disponible, una confirmación de que Estados Unidos haya decidido ejecutar una intervención militar en Cuba.
Ver publicación en XVer publicación en XVer publicación en XVer publicación en XVer publicación en XVer publicación en XVer publicación en XVer publicación en X



