Más de 32 millones de personas ya ejercieron el voto anticipado, por correo y en persona, a menos de una semana de la jornada federal del martes 3 de noviembre.
El número anticipa una participación alta y adquiere un peso especial porque la Cámara de Representantes está dividida por un margen mínimo. Los republicanos controlan 218 puestos frente a 214 de los demócratas, con dos sillas vacantes, mientras en el Senado la relación es de 53 a 45, también con dos vacantes. Apenas alrededor de 5% de los 435 escaños, unos 21 distritos, es calificado como altamente competitivo, y en ese puñado de circunscripciones se resolverá en la práctica quién manda en la Cámara Baja.
El acontecimiento central es esa batalla legislativa de medio término, en la que están en juego 35 bancas señaladas como decisivas, 22 actualmente republicanas y 13 demócratas. La votación llega después de reformas electorales en casi 20 estados y de rediseños de mapas en otros 14, entre ellos Texas, Florida, Tennessee, Ohio, Arizona, Indiana, Kansas, Misuri, Virginia, Carolina del Norte y California. Esos reordenamientos habrían dado ventaja a los conservadores en 11 estados, sobre todo del sur y del medio oeste, donde aspiran a incorporar hasta 16 curules. Solo entre Texas, Ohio y Florida, calculan, podrían obtener 12 puestos nuevos.
El contexto está marcado por encuestas muy difundidas en las últimas semanas que otorgan a los demócratas más de 70% de opciones de recuperar la Cámara y por un promedio de RealClearPolitics que los ubica con 51,1% de intención de voto frente a 42,8% de los republicanos. Según el análisis conservador, si el oficialismo retiene 95% de sus bancas actuales y agrega una docena, el asalto demócrata sería matemáticamente inviable, con un Senado casi fuera de su alcance. En paralelo, el Gobierno presentó una demanda federal en Alaska por la postulación demócrata de un candidato al Senado homónimo del republicano Dan Sullivan.
La recta final también quedó atravesada por escándalos que golpean sobre todo al bando demócrata. El fraude detectado en Minnesota, estimado en más de 18.000 millones de dólares y que salpica al gobernador Tim Walz, excompañero de fórmula vicepresidencial, reavivó las críticas al manejo de fondos de contribuyentes durante la administración de Joe Biden y al papel de agencias como USAID. A eso se sumaron el allanamiento a la vivienda de la congresista Ilhan Omar, investigada por Seguridad Nacional, la renuncia del aspirante a gobernador de California Eric Swalwell tras denuncias de abuso sexual, el registro del FBI en una mansión de Beverly Hills ligada a su donante Stephen Cloobeck, la imputación contra la senadora estatal de Virginia L.
Del lado republicano, el congresista de Carolina del Norte Chuck Edwards puso fin en agosto a su intento de reelección en medio de una pesquisa por acoso. Los conservadores afrontan contiendas apretadas en Kansas, Iowa, Ohio y Alaska, mientras los demócratas lidian con fisuras internas como la candidatura en Michigan de Abdul El Sayed, señalado por simpatías con los Hermanos Musulmanes, organización calificada como terrorista por Estados Unidos, y con pérdidas de bastiones como el del representante texano Al Green, derrotado en primarias. El senador de Pensilvania John Fetterman, crítico del giro radical de su partido, ha dejado abierta la posibilidad de romper filas, al estilo de Robert F. Kennedy Jr., hoy secretario de Salud.
El presidente Donald J. Trump declaró el martes, antes de un acto en Texas, que respetará el resultado si se trata de comicios honestos y que trabajará con los demócratas si estos recuperan la Cámara, aunque recordó su amplio poder de veto. El jurista Alan Morton Dershowitz, exprofesor de Harvard, afirmó: “Como viejo demócrata, estoy haciendo todo lo posible para evitar que los demócratas ganen las elecciones de mitad de mandato”, y calificó a esa fuerza como el partido maligno de Estados Unidos.
Las implicaciones son directas para la segunda mitad del mandato. La tradición indica que el partido de la Casa Blanca suele ceder terreno en las intermedias, y aunque Trump no figura en la boleta, apuesta a repetir la victoria de 2024 y a mantener el Congreso.



