Los conductores y hogares europeos afrontan una creciente presión económica por el encarecimiento de la energía. En estaciones de servicio de varios países de la Unión Europea, el litro de diésel ya rebasa los 2,30 euros, equivalentes a 2,57 dólares, una situación especialmente sensible ante la proximidad del invierno.
Para intentar contener ese impacto, doce Estados de la UE acordaron colocar en el mercado 42,6 millones de barriles procedentes de sus reservas estratégicas. La operación deberá completarse antes de que termine enero de 2027 e incluirá 20,5 millones de barriles de diésel, cerca de la mitad del volumen previsto.
El anuncio fue divulgado el jueves mediante un comunicado suscrito por Alemania, Francia, Grecia, Dinamarca, Bélgica, Lituania, Luxemburgo, Portugal, Letonia, Suecia, Países Bajos e Italia. Aunque no todos pertenecen al Grupo de los Siete, los doce forman parte de la Agencia Internacional de la Energía.
Tras una reunión de ministros de Energía de la UE celebrada en Luxemburgo, el comisario europeo del área, Dan Jorgensen, explicó que la prioridad es dar estabilidad al mercado del diésel frente a la llegada de la temporada invernal. La Unión Europea sostuvo además que está atendiendo las consecuencias de la crisis sobre las finanzas de los ciudadanos, pero no manifestó preocupación por la disponibilidad del suministro.
La decisión concreta de estos países se deriva de un compromiso previo asumido dentro del G7. A comienzos de octubre, y bajo presión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, las potencias occidentales integrantes de ese grupo resolvieron liberar hasta 100 millones de barriles de crudo y diésel durante los cuatro meses siguientes. El objetivo declarado fue reducir la tensión que el aumento de precios está trasladando a las gasolineras.
Antes de ese acuerdo, la Agencia Internacional de la Energía también había solicitado utilizar las existencias estratégicas antes del invierno. Ese mecanismo ganó urgencia después de que la guerra en Irán disparara los costos energéticos y agravara la presión sobre los mercados europeos de combustibles.
La liberación ya tiene volumen, participantes y plazo máximo, pero su resultado continúa abierto. Ni el comunicado ni las declaraciones citadas determinan cuánto podrían bajar los precios, cuándo sentirán los consumidores un alivio concreto o si los 42,6 millones de barriles bastarán para estabilizar el mercado europeo del diésel.



