La política monetaria de Estados Unidos continúa teniendo como referencia principal el índice de gastos de consumo personal, conocido como PCE. El nuevo reporte divulgado este jueves situó ese indicador en 3,6% interanual durante septiembre, un dato clave para las evaluaciones de la Reserva Federal.
La cifra fue presentada como ligeramente menor al 3,6% previsto por el consenso consultado por MarketWatch, una diferencia que podría obedecer al redondeo de los datos publicados. Frente al mes anterior, los precios aumentaron 0,5%, exactamente en línea con lo anticipado por los expertos.
La Fed utiliza el PCE por encima del Índice de Precios al Consumidor para orientar sus decisiones, debido a que contempla una variedad más amplia de desembolsos realizados por los hogares estadounidenses. El resultado dejó la inflación por debajo del 4%, aunque mostró un ascenso en medio de las presiones procedentes del sector energético.
En paralelo, el producto interno bruto registró una expansión interanual de 3,4% entre julio y septiembre. El desempeño superó la estimación de 3,1% formulada por los analistas y representó una aceleración considerable frente al crecimiento de 2,2% observado durante el segundo trimestre.
La Oficina de Análisis Económico atribuyó el avance del PIB real a un mayor nivel de inversión, al consumo de los hogares y al incremento del gasto público. La caída de las exportaciones actuó como contrapeso y redujo parcialmente el impulso aportado por esos componentes.
Donald Trump ha reaccionado a este desempeño destacando la fortaleza de la economía. Antes de la guerra emprendida por Estados Unidos e Israel contra el régimen terrorista de Irán, el precio de la gasolina rondaba los 2 dólares en el país y se encontraba por debajo de ese nivel en aproximadamente nueve estados.
El conflicto bélico en Medio Oriente elevó posteriormente las cotizaciones mundiales de la energía. Como consecuencia, los conductores estadounidenses pagan en promedio 42% más por la gasolina regular en las estaciones de servicio, de acuerdo con cifras del club automovilístico AAA.
Los adversarios de Trump han utilizado el encarecimiento del combustible y el repunte inflacionario para cuestionar su manejo económico. Después de la pronunciada reducción de precios registrada en 2025, la guerra provocó que los bienes y servicios energéticos alcanzaran costos 21,3% superiores, una presión que contrasta con la expansión del PIB y condiciona la percepción pública sobre la marcha de la economía.



