Los consumidores estadounidenses y la Reserva Federal enfrentan una nueva señal de presión inflacionaria: los costos que asumen los productores volvieron a acelerarse, en momentos en que la inflación al consumidor permanece más próxima al 4 % que al objetivo del 2 % establecido por el banco central.
La Oficina de Estadísticas Laborales (BLS) informó este jueves que el índice de precios al productor, conocido como IPP y utilizado para medir la inflación mayorista, avanzó 1,3 % en septiembre frente al mes previo. La variación estuvo determinada principalmente por el encarecimiento de la energía.
Dentro de los movimientos más recientes del mes, los servicios de demanda final registraron un alza de 0,8 %, la mayor desde abril. Los servicios de transporte y almacenamiento aumentaron 3,4 %, mientras aquellos que excluyen comercio, transporte y almacenamiento avanzaron 0,3 %.
Los márgenes de comercialización de maquinaria y vehículos crecieron 3,9 % y explicaron el 20 % del incremento de los precios de los servicios de demanda final. También subieron el transporte de carga por carretera, el comercio mayorista de alimentos y bebidas alcohólicas, el alojamiento para viajeros, el comercio minorista de alimentos y el transporte aéreo.
En sentido contrario, los márgenes del comercio minorista de combustibles y lubricantes para automóviles retrocedieron 30,3 %. La venta mayorista de productos químicos y productos afines también presentó una disminución.
Entre los bienes de demanda final, el aumento de septiembre fue de 2,6 %, el más elevado desde el inicio de esa serie estadística en diciembre de 2009. La gasolina fue el factor principal, con un salto de 20,3 %. Asimismo, aumentaron el diésel, el combustible para aviones, el petróleo crudo, la electricidad residencial y las hortalizas frescas y secas.
No todos los productos siguieron esa tendencia. Los huevos de gallina bajaron 39,7 %, mientras las resinas, los materiales termoplásticos y la electricidad comercial también se abarataron.
Al mirar hacia atrás, el avance de septiembre superó ampliamente el 0,5 % registrado en agosto, dato que fue revisado una décima al alza. La aceleración coincidió con la continuidad del aumento de la gasolina debido a la guerra contra Irán. El IPP se mantiene en niveles máximos desde el comienzo de ese conflicto.
El incremento mensual de 1,3 % fue el mayor desde marzo de 2022, cuando el indicador subió 1,7 %. Sin ajuste estacional, la demanda final acumuló un avance interanual de 6,3 %, el más alto desde el 6,4 % observado en diciembre de 2022.
Como indicador adelantado, el IPP ofrece señales sobre el posible comportamiento posterior de los precios al consumidor. Sin embargo, permanece incierto en qué medida y con qué rapidez las nuevas presiones mayoristas terminarán trasladándose a los hogares estadounidenses.



