El 25 de octubre se conocerá el resultado de unas elecciones presidenciales brasileñas que, según las encuestas disponibles hasta ahora, permanecen en empate técnico. Flávio Bolsonaro aparece con una ventaja estrecha, una diferencia que aumenta la relevancia de cualquier factor capaz de influir en la recta final de la contienda.
En ese escenario ajustado, las plataformas digitales se han convertido en uno de los principales espacios de confrontación electoral. La disputa en las redes no solo acompaña la campaña: también ha provocado cuestionamientos sobre las condiciones bajo las cuales compiten el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y su rival ultraderechista.
La coalición que apoya a Lula formalizó este sábado sus reclamos por un presunto trato favorable de Meta hacia Bolsonaro. El equipo del mandatario brasileño sostiene que la tecnológica estadounidense habría concedido ventajas al candidato opositor, aunque esa acusación todavía debe ser investigada y no se presenta como un hecho comprobado.
Como parte de sus acciones, la alianza oficialista denunció el caso ante la Organización de las Naciones Unidas. Además, pidió la intervención de la Fiscalía y de la Policía Federal para determinar si pudo existir financiación ilegal de la candidatura de Flávio Bolsonaro por parte de la compañía encabezada por Mark Zuckerberg.
El señalamiento involucra al hijo del expresidente Jair Bolsonaro y coloca a Meta en el centro de la pugna política. La solicitud promovida por la coalición de Lula busca que las autoridades establezcan si el supuesto beneficio otorgado por la empresa tuvo características que pudieran considerarse un aporte irregular a la campaña.
Por ahora, la información disponible se limita a la denuncia presentada por el bloque que respalda al dirigente de izquierda y a su petición de pesquisas. No se ha establecido que Meta haya financiado ilegalmente a Bolsonaro ni que las ventajas denunciadas existieran; precisamente, esos son los puntos que la Fiscalía y la Policía Federal han sido llamadas a examinar.
La ofensiva abre así frentes internacionales, judiciales y policiales cuando falta poco para la definición electoral. Con Bolsonaro ligeramente por delante dentro de un empate técnico, el eventual tratamiento de las quejas y cualquier hallazgo sobre la actuación de Meta podrían añadir tensión a una campaña cuyo tramo decisivo ya está marcado por la batalla en internet.



