La Unión Europea mantiene presencia institucional en el Ártico mediante Dinamarca, Finlandia y Suecia, sus tres Estados miembros vinculados a la región. Allí viven más de medio millón de ciudadanos europeos, una realidad que Bruselas relaciona directamente con la seguridad, la resiliencia, el clima y la prosperidad del bloque.
Sobre esa base, la Comisión Europea y la oficina del Alto Representante adoptaron una nueva estrategia ártica durante la reunión celebrada este martes. El plan propone coordinarse con las comunidades locales y los pueblos indígenas, responder al avance del cambio climático, promover una economía sostenible y fortalecer la capacidad europea frente al deterioro del entorno geopolítico.
Bruselas quiere estrechar la cooperación con Canadá, Reino Unido y Noruega, países que considera próximos a sus posiciones, y plantea organizar cumbres periódicas entre los socios de la denominada Vecindad del Norte. Estados Unidos, aunque figura entre los colaboradores europeos, tiene una presencia limitada en el documento de 20 páginas. Canadá aparece mencionado casi dos docenas de veces y, además, ha solicitado convertirse en Estado asociado de la UE.
El proyecto más destacado es la conexión directa de Groenlandia con la Europa continental mediante un cable submarino definido como seguro y bajo control soberano. La infraestructura formaría parte de una red panártica más extensa, con ramificaciones previstas hacia Canadá, Japón y Corea del Sur. La iniciativa apunta a disminuir dependencias y a limitar la capacidad de intervención de Washington en una zona marcada por las pretensiones del presidente Donald Trump de apoderarse de la isla, que permanece bajo soberanía danesa.
La estrategia también contempla ofrecer cobertura satelital a través de IRIS2, la constelación europea concebida para competir con Starlink, propiedad de Elon Musk. El cambio climático está alterando las condiciones de navegación, especialmente durante el verano, y Bruselas considera que esa transformación obliga a ampliar las capacidades propias de comunicación y vigilancia.
Otro componente será el fortalecimiento de la flota europea de rompehielos, sector en el que Finlandia ocupa una posición relevante. Ursula von der Leyen advirtió que la creciente actividad militar, las presiones contra infraestructuras, los cambios en las rutas de acceso y el interés económico están modificando el equilibrio del Ártico.
La presidenta de la Comisión señaló además que Rusia recupera presencia militar en la región y emplea tácticas híbridas contra países vecinos. El documento menciona incursiones con drones, operaciones dirigidas contra instalaciones y otros riesgos, además de proponer un intercambio de datos más eficaz para controlar la llamada flota en la sombra utilizada por Moscú para evadir las sanciones europeas.
La aprobación deja fijadas como consecuencias inmediatas una reorientación estratégica de la UE hacia infraestructura propia, mayor vigilancia y cooperación reforzada con sus socios septentrionales. El cable submarino, IRIS2 y la ampliación de los rompehielos quedan planteados como instrumentos prioritarios, aunque el documento no precisa fechas para su ejecución.



