Un total de 271 personas han sido detenidas por los disturbios registrados en Milán, la ciudad más afectada por la ola de protestas que atraviesa Italia desde el fin de semana. La magnitud de los incidentes llevó al Gobierno a anunciar el despliegue de 500 militares con facultades de policía judicial.
El ministro de Exteriores, Antonio Tajani, informó este martes sobre el envío de los efectivos a Milán como parte de las medidas adoptadas por el Ejecutivo para responder a la situación. La decisión supone reforzar la presencia estatal ante unas movilizaciones originadas por el aumento del coste de vida y los bajos salarios.
La tensión también se ha extendido al sur del país, donde organizaciones de camioneros han bloqueado carreteras para protestar por el precio del diésel. Matteo Salvini, viceprimer ministro y titular de Transporte, señaló que el Gobierno liberará fondos destinados a atender las exigencias planteadas por los transportistas.
En medio de este escenario, el ministro de Defensa, Guido Crosetto, sostuvo que las manifestaciones de Milán y otras zonas italianas forman parte de una “guerra híbrida”. Durante el foro de Adquisiciones de Defensa, celebrado en Roma, afirmó que “alguien” está propagando estas amenazas hacia más países sin que, según su planteamiento, Occidente lo advierta.
Crosetto atribuyó a determinados actores y naciones una capacidad de desestabilización basada en instrumentos digitales. Mencionó específicamente TikTok, YouTube y las redes sociales como recursos no convencionales empleados para ejercer influencia, especialmente sobre los jóvenes.
El ministro aseguró que la participación juvenil en las protestas respondería a una “contraeducación” recibida durante los últimos años en el entorno digital. A su juicio, a ese sector se le estarían transmitiendo valores, aspiraciones y concepciones del mundo incompatibles con la sociedad italiana y sus normas democráticas.
También expresó preocupación por la capacidad de algunos países —sin identificarlos— para intervenir en la formación de opiniones mediante esas plataformas. Crosetto describió ese mecanismo como un arma capaz de implantar ideas que las personas consideran propias, aunque, según él, serían producto de una manipulación sofisticada.
Las declaraciones no incluyen pruebas ni precisan quién estaría detrás de la supuesta operación. Mientras el titular de Defensa sitúa el foco en una posible injerencia exterior, las demandas visibles de las protestas siguen vinculadas con problemas económicos concretos. El despliegue militar, las detenciones y la promesa de fondos para los camioneros muestran que el Ejecutivo afronta simultáneamente una crisis de seguridad, malestar social y crecientes interrogantes sobre su respuesta.



