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Oleaje peligroso altera playas y navegación en el sur de Florida

Palm Beach, Broward y Miami-Dade enfrentan corrientes de resaca, fuertes vientos y condiciones adversas en el mar, mientras AL93 continúa lejos del estado sin constituir una amenaza ciclónica directa.

Oleaje peligroso altera playas y navegación en el sur de Florida

Bañistas, navegantes y operadores de pequeñas embarcaciones afrontan condiciones peligrosas en la costa atlántica del sur de Florida. Las autoridades piden evitar playas sin vigilancia y recomiendan que las embarcaciones menores permanezcan en puerto, en particular cuando sus tripulantes no tengan suficiente experiencia.

El riesgo elevado de corrientes de resaca seguirá vigente hasta la noche del jueves en Palm Beach, Broward y Miami-Dade. Estos flujos, que forman franjas rápidas de agua desde la costa hacia mar adentro, pueden arrastrar también a personas con experiencia nadando. Su presencia no siempre puede detectarse desde tierra y el peligro continúa incluso con cielo despejado o sin precipitaciones.

Si una persona queda atrapada, no debe luchar nadando de frente contra la corriente. La indicación es avanzar en paralelo a la playa hasta abandonar el canal y, una vez fuera, dirigirse nuevamente a tierra. El Servicio Meteorológico Nacional (NWS) en Miami insiste en priorizar las zonas donde haya salvavidas.

Para el miércoles permanecen varias restricciones. En Palm Beach, la alerta por oleaje fuerte finalizará a las 8:00 a. m. y contempla olas de siete a 12 pies. En el corredor marítimo del Atlántico comprendido entre Jupiter Inlet y Ocean Reef, la advertencia destinada a embarcaciones pequeñas continuará hasta las 8:00 p. m., con vientos del noreste de 20 a 25 nudos y mares de siete a 12 pies.

Biscayne Bay y el lago Okeechobee tienen una advertencia equivalente hasta las 2:00 a. m. del miércoles. Antes, a las 8:00 p. m. de este martes, concluirá el aviso por fuerte oleaje en Broward, donde las olas previstas alcanzan entre seis y ocho pies. Miami-Dade no está incluido en esa alerta específica por altura de las olas, aunque sí comparte el peligro por corrientes de resaca.

Detrás del deterioro marítimo se encuentra un flujo constante del noreste. Además de impulsar el viento y elevar el mar, este patrón podría frenar el drenaje en sectores costeros y ocasionar inundaciones menores o moderadas cerca de los momentos de pleamar durante la mitad de la semana.

Más lejos de Florida, el Centro Nacional de Huracanes observaba a AL93, un sistema de baja presión no tropical asociado con un frente y localizado a varios cientos de millas de Carolina del Norte. Su trayectoria prevista era primero lenta hacia el norte-noreste y posteriormente más rápida rumbo al Atlántico abierto al final de la semana. El sistema se apartaría del litoral estadounidense y entraría en un entorno menos propicio para organizarse.

AL93 no supone una amenaza ciclónica directa para Florida y, al cierre de la información, no existían ciclones tropicales activos en el Atlántico. Sin embargo, su evolución todavía no estaba definida: tenía 30% de probabilidad de convertirse en ciclón en 48 horas y 40% durante los siguientes siete días. También permanece incierto el alcance de posibles inundaciones costeras, pues dependerá de la fuerza del viento y de que coincida con los niveles más altos de la marea.

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