Mientras el plan financiero del Gobierno colombiano contemplaba obtener USD $3.600 millones fuera del país, la nueva colocación terminó captando USD $5.200 millones. El resultado amplía la liquidez estatal para cerrar el año, pero también incrementa los compromisos de largo plazo mediante títulos que vencerán entre 2032 y 2056.
La transacción quedó distribuida en tres grupos de bonos, con vencimientos en 2032, 2037 y 2056. BBVA Securities, Itaú BBA y J. P. Morgan estuvieron a cargo de estructurar la operación, según la información divulgada sobre la emisión.
La elevada demanda permitió reducir el costo inicialmente proyectado durante las negociaciones. Colombia reconocerá intereses anuales de 7,05 % por los papeles con vencimiento en 2032, 7,65 % por aquellos que expiran en 2037 y 8,15 % por la deuda correspondiente a 2056.
Los inversionistas presentaron ofertas que sumaron USD $16.000 millones, un volumen equivalente a tres veces la cantidad que el país pretendía recaudar. Con USD $5.200 millones colocados, la venta también rebasó la marca de USD $4.950 millones registrada en enero y se convirtió en la mayor operación individual de bonos externos realizada por Colombia.
Un informe de IFR, servicio de información financiera de LSEG citado por Bloomberg, detalló las características de la negociación. Por su parte, la solicitud presentada por el Gobierno ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos, conocida como SEC, establece que los títulos serán comercializados desde montos mínimos de USD $200.000.
Los bonos tienen respaldo directo del Estado colombiano y ocuparán la misma categoría de pago que las demás obligaciones internacionales no garantizadas del país. Esa condición define el nivel de prioridad de los compradores frente a otros acreedores externos.
Colombia también podrá cancelar anticipadamente la deuda, siempre que comunique su decisión con un plazo previo de entre 10 y 60 días. Las modificaciones relevantes al contrato necesitarán la aprobación de entre 66,67 % y 75 % de los tenedores, una exigencia incorporada como protección para quienes adquieran los títulos. El Gobierno pidió además registrar los papeles en las bolsas de Luxemburgo y Londres, con el propósito de facilitar su negociación.
El origen de la operación está en las necesidades inmediatas de caja del Estado. El faltante presupuestal calculado para este año asciende a USD $3.000 millones; una parte de la emisión cubrirá ese hueco y los recursos restantes se destinarán a anticipar pagos previstos para 2027. Así, la colocación récord fortalece la disponibilidad de fondos al cierre del año a cambio de nuevas obligaciones que se extenderán durante décadas.
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