El Gobierno francés prepara nuevas medidas ante las consecuencias de las protestas del sábado. El primer ministro, Sébastien Lecornu, solicitó que las fiscalías reclamen el encarcelamiento provisional de los detenidos y presidirá esta tarde una célula interministerial de crisis. También está prevista una intervención televisada del presidente Emmanuel Macron.
Las movilizaciones fueron convocadas por el encarecimiento de la vida y el deterioro de la educación pública, en momentos en que el Ejecutivo busca aprobar en el Parlamento los presupuestos de 2027. El proyecto contempla un ajuste fiscal de 54.000 millones de euros, equivalentes a 60.780 millones de dólares, con el objetivo de sanear las cuentas públicas.
Las marchas reunieron a 550.000 personas en toda Francia, según el Ministerio del Interior, mientras los organizadores elevaron la asistencia a más de 800.000. En diferentes ciudades, parte de las protestas terminó en choques con las fuerzas de seguridad, saqueos, vandalismo y ataques contra instalaciones estatales.
El balance oficial difundido este domingo por el ministro del Interior, Laurent Núñez, es todavía provisional: 2.000 arrestados y 600 policías, gendarmes y bomberos heridos. La información inicial incluida en el reporte situaba las cifras en al menos 2.400 detenidos y más de 1.000 agentes lesionados, sin explicar la diferencia entre ambos recuentos.
Núñez atribuyó los episodios violentos a varios miles de integrantes de la ultraizquierda que, según afirmó, pretendían atacar edificios públicos y miembros de los cuerpos de seguridad. Agregó que delincuentes participaron en el saqueo y destrucción de establecimientos comerciales en distintas localidades.
Los daños materiales son considerables, de acuerdo con el ministro. La Federación del Comercio y de la Distribución calculó que 1.500 tiendas fueron vandalizadas y advirtió que las pérdidas podrían alcanzar cientos de millones de euros. También se reportó destrucción en inmuebles gubernamentales.
Macron reaccionó cuando ya se conocía la magnitud de los disturbios. El mandatario sostuvo que esas conductas no tienen cabida en Francia, prometió sanciones contra quienes participaron en saqueos y destrozos, y expresó respaldo a las fuerzas del orden. El presidente, descrito como muy impopular entre la población y especialmente entre los jóvenes que conformaron gran parte de las marchas, ampliará su posición en el discurso anunciado.
José Sanmartin, miembro sénior y enlace con Europa del Miami Strategic Intelligence Institute, consideró que la violencia terminó opacando demandas que calificó como legítimas y prudentes. A su juicio, la sociedad reclamará una intervención estatal, el orden será restablecido en varias semanas y los grupos violentos habrán desacreditado al conjunto del movimiento.
Donald Trump vinculó recientemente las protestas estudiantiles con la inmigración masiva sin control y con un supuesto intento del islam de imponerse en Francia. Por separado, la analista Pilar Rahola argumentó en un artículo de opinión publicado por Infobae que existe desde hace décadas una alianza táctica e ideológica entre sectores de izquierda y movimientos islamistas. Estas interpretaciones se suman a señalamientos no confirmados que sitúan a la izquierda radical y al islamismo detrás de la violencia, cuyo origen social estuvo relacionado con el costo de vida.



