La huelga de trabajadores activos y jubilados de Petróleos de Venezuela (Pdvsa) ya fue declarada en la Costa Oriental del Lago y Maracaibo, estado Zulia. Fetraenergía sostiene que la protesta regional podría convertirse en el punto de partida de una paralización petrolera de alcance nacional.
El conflicto surge por las condiciones salariales, la desaparición de beneficios laborales y los reclamos relacionados con las pensiones. Los manifestantes exigen recuperar la contratación colectiva y cuestionan el deterioro de la asistencia médica y del fondo destinado a los jubilados de la empresa estatal.
La protesta ocurre en el principal estado petrolero del país, mientras la dictadura celebra nuevos negocios en el sector de los hidrocarburos y recibe en Caracas a representantes de grandes corporaciones. Delcy Rodríguez, quien ejerce como presidenta encargada dentro del régimen, informó recientemente de la firma de 61 acuerdos vinculados con petróleo y gas.
Rodríguez también afirmó que los proyectos actualmente en desarrollo podrían crear alrededor de 320 mil empleos. Esos anuncios contrastan con las denuncias de precariedad formuladas por quienes trabajan o trabajaron durante años en Pdvsa, compañía controlada por el Estado venezolano.
En la segunda mitad del conflicto público, Iván Freites, representante del Frente de Trabajadores Energéticos (Fetraenergía), explicó que la medida de brazos caídos constituye una respuesta a lo que calificó como una ofensiva patronal. Según su denuncia, algunos empleados perciben apenas 5 dólares por semana, una remuneración que, aseguró, vulnera el artículo 91 de la Constitución.
Freites acusó además a las autoridades de apropiarse del fondo de jubilación y de desmantelar el sistema de salud de los trabajadores. El dirigente advirtió que la acción iniciada en Zulia busca avanzar hacia una huelga petrolera nacional y reclamó que se restablezcan los convenios colectivos.
Fetraenergía demanda igualmente que todas las compañías extranjeras que ingresen a Venezuela estén obligadas a pagar remuneraciones internacionales. El sindicato sostiene que dentro de la propia industria existe una marcada diferencia entre los beneficios otorgados al personal de Pdvsa y aquellos que recibirían empleados de otras empresas con participación de capital extranjero.
De acuerdo con la organización, los ingresos mensuales en Pdvsa pueden reducirse a unos 80 dólares, sin que se reconozcan de manera efectiva horas adicionales, bonificaciones ni otras cláusulas laborales. En contraste, afirma que otros trabajadores del sector obtienen bonos de hasta 600 dólares, bolsas de alimentos y seguros con coberturas que alcanzan los 100 mil dólares.
El frente sindical pidió investigar el origen de esa desigualdad entre empleados pertenecientes a una misma actividad energética. También rechazó que la nómina de la estatal permanezca sometida a la precariedad mientras el régimen de Delcy Rodríguez promociona inversiones, acuerdos y futuras contrataciones en la industria petrolera.



