El sistema venezolano de educación superior está compuesto por 174 universidades, de acuerdo con el portal del Ministerio de Educación Universitaria. Entre ellas figuran 26 privadas y apenas cinco autónomas. La estructura pública incluye instituciones dedicadas al campo, transporte, ambiente, deporte, trabajadores, pueblos indígenas y especialidades eléctricas.
La amplitud institucional no ha resuelto el acceso. En septiembre, el gobierno interino reconoció que aproximadamente 144 mil aspirantes quedaron sin cupo. La ministra Ana María Sanjuán informó que se investigaban las diferencias entre la oferta universitaria disponible y las carreras que realmente desean cursar los bachilleres en varios estados.
El deterioro salarial atraviesa ese sistema. El salario mínimo permanece en 130 bolívares desde comienzos de 2022 y actualmente representa menos de 30 centavos de dólar. Aunque sirve para calcular prestaciones sociales, el Ejecutivo lo complementó con un “ingreso mínimo integral” cercano a 240 dólares. Sindicatos y gremios cuestionan ese esquema de bonos porque no alcanza a toda la nómina, se entrega de forma irregular y debilita la seguridad social.
En ese contexto, la presidenta encargada Delcy Rodríguez celebró el 6 de octubre la inauguración de la Universidad de la Música José Antonio Abreu. Según la información oficial, la institución comenzó con 77 profesores y 521 alumnos en las licenciaturas de Ejecución Instrumental y Composición, además de Lutería. La apertura prolonga la creación de universidades por parte del chavismo pese a las denuncias sobre el deterioro de las ya existentes.
El 24 de mayo de 2025, Nicolás Maduro también firmó la creación de la Universidad Nacional de las Comunas. Su rector es el diputado oficialista Jorge Arreaza, yerno del fallecido Hugo Chávez. La institución plantea formar a ciudadanos y representantes del Poder Popular mediante el método robinsoniano basado en aprender mientras se hace.
Keta Stephany, profesora de la Universidad Central de Venezuela y vocera de la Federación de Asociaciones de Profesores Universitarios de Venezuela, cuestionó que se destinen recursos a nuevos centros mientras las universidades carecen de fondos para mantenimiento y contratación. Aseguró que los docentes sostienen las actividades mediante la entrega de su tiempo y capacidades.
Un profesor de dedicación exclusiva en una universidad pública, con doctorado, obra publicada, cuatro ascensos y por lo menos 15 años de experiencia, recibe mensualmente el equivalente a 1,11 dólares. En la Universidad Nacional Experimental de las Artes, fundada por Chávez en 2008, un docente con casi diez años de servicio afirmó que su salario equivale a 44 centavos. Además percibe los 240 dólares del ingreso integral y 40 dólares en cesta tickets. La bolsa de alimentos que recibían los profesores dejó de entregarse después de 2020.
Otro docente, médico de la Universidad de las Ciencias de la Salud “Hugo Chávez Frías”, declaró que gana 286 bolívares, equivalentes a 32 centavos de dólar, por trabajar medio tiempo. La institución surgió en 2005 dentro del convenio Cuba-Venezuela y formalizó su organización académica en 2016. Tras doce años de docencia, señaló carencias de equipos audiovisuales, mantenimiento y nuevo personal, lo que obliga a recurrir a jubilados.
Gregorio Afonso, presidente de la Asociación de Profesores de la Universidad Central de Venezuela, sostuvo que las instituciones creadas durante la revolución bolivariana no tienen autonomía, cuentan con autoridades designadas y operan sin auditorías ni estadísticas confiables. El profesor de Unearte consultado atribuyó las inauguraciones a propaganda política. Mientras continúa la expansión institucional, los efectos inmediatos recaen sobre profesores con ingresos mínimos, jubilados contratados para cubrir vacantes y estudiantes que aportan dinero y organización para recuperar talleres, espacios expositivos y otras áreas indispensables.



