La apertura del sector petrolero venezolano al capital extranjero quedó formalizada en una reforma impulsada por la dictadura que encabeza Delcy Rodríguez después de la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses en enero. El cambio normativo busca permitir la participación de compañías privadas en la explotación y la comercialización de crudo tras años de deterioro operativo y de restricciones internacionales. Ese marco es presentado por Caracas como la vía para reactivar una industria colapsada y atraer inversiones externas.
En ese contexto, la estatal Petróleos de Venezuela asegura que se han suscrito 61 convenios con empresas particulares desde la salida de Maduro del poder. Entre esos entendimientos figura un pacto con Estados Unidos que será gestionado por la firma privada North American Blue Energy Partners, descrita como la segunda petrolera privada de mayor peso en el país. Según la información divulgada, Washington cuenta con una participación accionaria de 30% en esa compañía.
El giro energético también se reflejó en un acto encabezado el martes por el presidente estadounidense Donald Trump, quien recibió un buque cargado con un millón de barriles de crudo venezolano. El cargamento fue mostrado como el primer envío derivado del acuerdo entre Caracas y Washington. Trump destacó en su plataforma Truth Social la solidez de la renovada relación bilateral y las expectativas sobre futuros suministros.
La energética italiana ENI informó el miércoles el comienzo de sus faenas en el yacimiento Junín 5, situado en la Faja Petrolífera del Orinoco. La compañía calificó el área como un campo supergigante y confirmó que ya inició las labores sobre el terreno casi dos meses después de los nuevos pactos firmados para reactivar la industria con respaldo estadounidense. Se trata de una de las zonas con mayores volúmenes de hidrocarburos del país.
El programa divulgado por la multinacional prevé rescatar perforaciones clausuradas y abrir nuevas estructuras para aumentar el bombeo de crudo pesado. La proyección de la firma apunta a 200.000 barriles por jornada para 2028. El bloque dispondría de unos 35.000 millones de barriles en reservas, según los cálculos entregados por la propia compañía.
ENI obtuvo en septiembre los derechos exclusivos de explotación sobre ese bloque mediante un contrato firmado con la dictadura de Rodríguez. La adjudicación se produjo en medio del reacomodo de los vínculos energéticos entre Caracas y Washington, que prevén una mayor presencia privada en el negocio petrolero. Esa negociación forma parte de la estrategia de la cúpula chavista para captar recursos externos tras el colapso operativo de la industria.
El arranque de las tareas en Junín 5 se suma a los movimientos en curso para atraer capital foráneo y redefine de momento la relación económica entre ambas capitales. Trump sostuvo que el crudo arriba ahora a territorio estadounidense sin carga para el contribuyente de ese país, gracias al nuevo entendimiento bilateral. El mandatario anticipó además que el buque recibido es apenas el comienzo de volúmenes mucho mayores en el futuro, lo que marca las expectativas inmediatas de Washington sobre el abastecimiento venidero.



