Donald J. Trump inició su segundo mandato presidencial el 20 de enero de 2025 con el compromiso institucional de disminuir tanto el gasto público como las dimensiones del Gobierno de Estados Unidos. Esa política convirtió la reorganización de las agencias federales y la revisión de sus nóminas en prioridades de la nueva administración republicana.
Entre las iniciativas impulsadas poco después figuró el Departamento de Eficiencia Gubernamental, encabezado por Elon Musk. Su misión incluyó detectar oportunidades de ahorro mediante recortes, reorganizaciones y el posible desmantelamiento de dependencias o divisiones, entre ellas la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid), señalada por haber sido utilizada por los demócratas en objetivos partidistas y asuntos ajenos a los intereses estadounidenses.
Para examinar el alcance de los cambios, The Washington Post recurrió a estadísticas de la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS). El diario adoptó esa fuente después de que el Gobierno republicano suspendiera la divulgación de datos demográficos sobre sus trabajadores. Las cifras de la BLS abarcan además empleados y contratistas que no aparecen en los registros de la Oficina de Personal.
Durante los primeros 18 meses de esta segunda presidencia, la administración Trump eliminó 426.000 funcionarios civiles, de acuerdo con el análisis publicado este jueves por el periódico. La cantidad equivale a una quinta parte de una fuerza laboral federal calculada en 2,2 millones de personas.
El 85% de esas salidas correspondió a jubilaciones obligatorias, supresión de cargos considerados innecesarios y renuncias. La mayoría de estas últimas estuvo vinculada con asuntos laborales pendientes o sanciones. El ritmo de las bajas fue descrito como considerablemente superior al observado durante las dos administraciones anteriores, incluido el primer período de Trump, desarrollado entre 2017 y 2021.
Los despidos directos representaron una parte menor del total. Aproximadamente 32.000 empleados de tiempo completo fueron separados de sus cargos por esa vía. Analistas citados en la información sostienen que todavía sería posible prescindir del 25% de los trabajadores del Gobierno federal.
La mayor concentración de salidas ocurrió en septiembre de 2025, coincidiendo con la entrada en vigor de los incentivos establecidos por la Casa Blanca para promover renuncias y jubilaciones anticipadas. Cerca de 121.000 funcionarios abandonaron sus puestos solamente durante ese mes, según los datos recopilados por The Washington Post.
Como consecuencia inmediata de esta política, la plantilla federal disminuyó en 255.000 trabajadores entre diciembre de 2024 y junio de 2026, una contracción aproximada del 12%. La fuerza laboral quedó así en un nivel que no se registraba desde el primer mandato de Barack Obama, entre 2009 y 2013, cuyo comienzo estuvo marcado por la gran recesión de 2008.



