La discusión sobre si Estados Unidos debe conservar el mismo horario durante todo el año llega a este fin de semana sin una resolución en el poder legislativo federal. Los proyectos que buscan eliminar el movimiento bianual de las manecillas continúan en trámite y no han logrado el consenso indispensable para entrar en vigor. Por ese motivo, el procedimiento habitual se aplicará una vez más en millones de hogares.
El esquema vigente contempla dos etapas al año. La fase de adelanto se inició el segundo domingo de marzo pasado y ahora dará paso a la fase estándar, que se extenderá durante los meses de menor luminosidad vespertina hasta el 14 de marzo de 2027, cuando está previsto retomar el adelanto si no se aprueba una norma distinta.
En términos prácticos, cuando los relojes marquen las 02:00 de la madrugada del domingo 1 de noviembre, hora equivalente a las 06:00 GMT, deberán retrasarse hasta la 01:00. Ese retroceso otorgará sesenta minutos adicionales de descanso y modificará la distribución de la claridad: habrá más luz en las primeras horas del día, pero la oscuridad llegará más pronto en la tarde.
La regla no alcanza a todo el territorio. Hawái y la mayor parte de Arizona mantendrán sus agujas sin alteración, al igual que varios territorios bajo administración estadounidense, que tradicionalmente quedan fuera de esta práctica nacional. Esa diferencia confirma que la obligación no es uniforme y que el resto de los estados deberá hacer el ajuste en aquellos aparatos que no se sincronizan de forma automática.
El trasfondo legal explica parte de la parálisis. Desde 1966, con la promulgación de la Ley de Horario Uniforme impulsada por el presidente Lyndon B. Johnson, solamente el Congreso tiene la facultad de modificar la normativa a escala federal. Por eso las propuestas presentadas durante años en la Cámara Alta y en la Cámara Baja para fijar el adelanto de manera permanente no han prosperado pese a permanecer sobre la mesa.
En julio pasado, la Cámara de Representantes dio luz verde al proyecto conocido como Ley de Protección de la Luz Solar, una iniciativa que cuenta con el visto bueno de la Casa Blanca y que pretende terminar con el cambio bianual. El texto todavía requiere el aval del Senado para avanzar hacia la firma presidencial y convertirse en norma definitiva.
El presidente Donald Trump ha defendido con firmeza esa reforma. En un mensaje difundido en su plataforma digital sostuvo que los ciudadanos desean poner fin a la alteración de los relojes, una práctica que describió como molesta, anticuada y perturbadora para la vida cotidiana. También instó a la Cámara Alta a aprobar la propuesta y enviársela para su promulgación, con la meta de que esta sea la última vez que el país deba realizar el ajuste.
Esa postura encontró eco en el senador Rick Scott, quien se manifestó públicamente a favor de la ley, aunque otros legisladores mantienen objeciones y el tema sigue generando controversia. Observadores del proceso consideran improbable una definición durante lo que resta del año debido al escaso margen en el calendario, marcado por los recesos de fin de año y la renovación de integrantes del cuerpo legislativo, por lo que la atención seguirá centrada en el ajuste de este domingo.
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