La recuperación de Venezuela continúa definida en Washington como un proceso respaldado por Estados Unidos, organizado en torno a la reactivación de sectores estratégicos, el aumento de la producción energética y la reinserción del sistema financiero venezolano en los circuitos internacionales. La iniciativa, promovida bajo el liderazgo del presidente Donald Trump, plantea ese relanzamiento económico como vía para devolver la confianza, atraer capitales y sentar bases de prosperidad futura.
El planteamiento tomó forma tras el encuentro sostenido en la capital estadounidense entre el secretario del Tesoro, Scott Bessent, y Oliver Blanco, el funcionario colocado por la dictadura encabezada por Delcy Rodríguez al frente de la cancillería. Se trató del primer contacto cara a cara entre ambos desde que Blanco asumió como representante exterior del chavismo, en medio de la secuencia de gestiones que Washington mantiene sobre el caso venezolano.
De acuerdo con lo difundido por Bessent, la conversación abordó la evolución de la crisis venezolana y el esquema de tres fases defendido por la Administración Trump: estabilización, recuperación y transición. Ese itinerario, explicó el titular del Tesoro, ordena la actuación estadounidense y sitúa el acompañamiento económico en el centro de la etapa actual, antes de avanzar hacia definiciones políticas de fondo.
El diálogo en el Tesoro ocurrió después de que Blanco se reuniera también con el secretario de Estado, Marco Rubio. En ese encuentro previo, Rubio insistió en la urgencia de reformas institucionales en los poderes Judicial y Electoral, siguiendo la ruta trazada por el Departamento de Estado para avanzar hacia votaciones libres, justas y creíbles como salida a la crisis provocada por la dictadura.
En su mensaje posterior a la reunión, Bessent sostuvo que Washington está decidido a acompañar el relanzamiento productivo venezolano, con acciones para reanimar áreas claves, elevar el rendimiento energético y facilitar el regreso de las finanzas del país a los canales globales. El funcionario vinculó esos pasos con la necesidad de reconstruir credibilidad, estimular la llegada de inversiones y abrir una perspectiva de crecimiento sostenido.
Por su parte, Blanco indicó que en la cita se examinaron las condiciones de acceso a entidades multilaterales de crédito y las posibilidades de cooperación económica entre ambos países. El enviado de la dictadura presentó ese punto como parte de las gestiones para explorar financiamiento externo y eventuales esquemas bilaterales, en el marco del diálogo abierto con funcionarios estadounidenses.
El contexto de las reuniones quedó marcado además por declaraciones recientes de Trump, quien reafirmó el papel central de Estados Unidos respecto a Venezuela y aludió al peso del petróleo venezolano en sus comentarios a la cadena Fox News, en plena temporada de elecciones de medio término. Esas afirmaciones subrayaron la atención directa de la Casa Blanca sobre el dossier venezolano.
En paralelo, el Departamento de Estado reiteró que la liberación de todos los presos políticos constituye para Washington el reclamo más urgente, incluso por encima del cronograma electoral. Según lo reportado por el periodista David Alandete a partir de fuentes diplomáticas, esa exigencia fue transmitida al delegado de la dictadura como condición ineludible dentro de cualquier proceso de reconciliación y reforma institucional orientado a una república duradera.
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