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Tesla y SpaceX estrechan lazos mientras Wall Street calcula el costo de una unión

La cooperación financiera y tecnológica entre las compañías de Elon Musk impulsa escenarios de fusión, aunque no hay negociaciones confirmadas y persisten obstáculos regulatorios, financieros y de gobernanza.

Tesla y SpaceX estrechan lazos mientras Wall Street calcula el costo de una unión

Una eventual unión de Tesla y SpaceX concentraría bajo una sola estructura negocios de vehículos, energía, robótica, inteligencia artificial, chips, Starlink y computación espacial. Para los accionistas, la consecuencia inmediata sería tener que definir cuánto vale cada compañía, cómo repartir la propiedad y qué controles aplicar a Elon Musk, quien estaría en las dos partes de la transacción.

Wall Street ya comenzó a poner cifras a esa posibilidad. RBC planteó, solo como ejercicio teórico, que SpaceX comprara Tesla por 480 dólares por acción. Bajo ese supuesto, los actuales accionistas del fabricante automotor recibirían cerca del 48 % de una compañía combinada con una valoración aproximada de 3,74 billones de dólares. El banco aclaró que desconoce la existencia de una operación.

El escenario también enfrenta dificultades considerables. Morningstar advierte que acordar las valoraciones y la distribución accionarial sería complejo. Además, el doble papel de Musk exigiría mecanismos independientes para manejar posibles conflictos de intereses, junto con revisiones financieras y regulatorias.

La especulación tendrá una prueba pública esta semana: SpaceX divulgará el martes sus resultados financieros del tercer trimestre y Tesla hará lo propio el miércoles. Entre las preguntas remitidas por accionistas de la empresa espacial figura una consulta directa sobre cuándo se fusionarán ambas compañías, lo que podría obligar a Musk a precisar sus planes.

Hasta ahora, ninguna de las empresas ha confirmado negociaciones. Sin embargo, Musk reconoció en julio, durante la conferencia de resultados de Tesla, que el solapamiento entre las dos organizaciones está aumentando, especialmente en inteligencia artificial. Cuando le preguntaron por una integración, no la descartó y respondió que tendría que seguirse el procedimiento correspondiente.

Gwynne Shotwell, presidenta de SpaceX y responsable de sus operaciones, también habló un mes antes sobre las sinergias y la convergencia de objetivos. En una entrevista con CNBC dijo que una fusión podría simplificar la vida de Musk y anticipó que las compras y uniones empresariales serán parte del futuro de SpaceX.

Los vínculos ya tienen una dimensión financiera. Tesla destinó 2.000 millones de dólares a SpaceX en marzo y obtuvo 405 millones de dólares de ingresos procedentes de la compañía espacial durante el primer semestre, principalmente por suministrarle sistemas Megapack para almacenamiento de energía.

La colaboración más profunda se desarrolla en Terafab, iniciativa de fabricación masiva de semiconductores para los robots Optimus, los automóviles de Tesla y futuros equipos de computación espacial de SpaceX. Un documento entregado en junio a la Comisión del Mercado de Valores de Estados Unidos indica que compartirán ingeniería, propiedad intelectual e infraestructura para acelerar avances y reducir costos. Existe un marco general, pero cada proyecto necesita acuerdos propios.

La presentación del Tesla Roadster la semana pasada aportó otra señal. El vehículo fue exhibido en las instalaciones de SpaceX en McGregor, Texas, incluida una versión equipada con propulsores basados en tecnología espacial. Musk la describió como resultado del trabajo conjunto de ingenieros de las dos compañías.

Dan Levy, analista de Barclays, sostiene que la unión aparece con mayor frecuencia entre las expectativas de los inversores. No obstante, cualquier operación tendría una dimensión institucional sensible: SpaceX mantiene contratos militares con el Gobierno de Estados Unidos, mientras la presencia industrial de Tesla en China podría activar exigencias de seguridad nacional aplicables a la empresa espacial.

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