Cuatro semanas faltan para las elecciones en Estados Unidos, un plazo que ha colocado bajo especial escrutinio las actuaciones y declaraciones de funcionarios canadienses. En medio de disputas por aranceles y proteccionismo, Washington considera que determinadas iniciativas de Ottawa podrían rebasar la defensa de intereses comerciales y entrar en el terreno electoral.
La proximidad de los comicios ha elevado así el costo político de cualquier presión económica dirigida a regiones estadounidenses sensibles. Lo que Canadá presenta como parte de su estrategia para promover inversiones o responder a medidas comerciales es visto por autoridades estadounidenses con una creciente desconfianza.
En ese contexto, el embajador de Estados Unidos en Ottawa, Pete Hoekstra, pidió este miércoles a la clase política canadiense mantener “sus narices fuera de la política estadounidense”. El diplomático, designado por el presidente Donald Trump, formuló la advertencia durante una participación en el pódcast The Really Big Show.
Hoekstra afirmó que Washington sigue atentamente las actividades procedentes de Canadá y evalúa si alguna podría ser considerada interferencia en las elecciones. También avisó que Estados Unidos responderá en caso de determinar que una actuación cruza ese límite, aunque no precisó qué medidas adoptaría ni aseguró que esa conclusión ya se haya alcanzado.
Uno de sus señalamientos estuvo dirigido a la ministra de Industria de Canadá, Mélanie Joly. Según el embajador, la funcionaria planteó recurrir a aranceles de represalia enfocados en estados políticamente sensibles, una posibilidad que interpretó como un intento de incidir en la discusión pública estadounidense.
El representante de Washington citó además una campaña que el Gobierno de Ontario difundió el año pasado en Estados Unidos para cuestionar los aranceles de Trump. Los anuncios incorporaban partes de un discurso del expresidente Ronald Reagan contra el proteccionismo y las barreras al comercio. Hoekstra sostuvo que esas acciones provinciales son percibidas como injerencia política y afirmó que Canadá buscó medir hasta dónde podía avanzar.
En su lista incluyó igualmente comentarios recientes del exprimer ministro Justin Trudeau acerca de los aranceles estadounidenses. Para el embajador, tanto esas intervenciones como la publicidad de Ontario y la estrategia mencionada por Joly forman parte de un patrón que las autoridades de su país están observando y valorando.
Joly rechazó las acusaciones este miércoles y aseguró que Canadá “absolutamente no” interviene en las elecciones de Estados Unidos. Ante los medios, agregó que Ottawa tampoco toleraría una conducta equivalente de Washington. La ministra explicó que mantiene conversaciones con demócratas y republicanos, y sostuvo que sus gestiones en territorio estadounidense buscan principalmente atraer inversiones hacia Canadá.
El choque deja a los dos socios comerciales ante un escenario más delicado: las diferencias arancelarias ahora se mezclan con sospechas sobre influencia electoral. Canadá deberá decidir cómo defender sus objetivos económicos sin alimentar nuevas acusaciones, mientras Estados Unidos tendrá que determinar si las conductas señaladas constituyen presión comercial legítima o una interferencia que amerite respuesta.



