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Venezuela

Delcy Rodríguez entrega la Cancillería de la dictadura a un exmilitante opositor

Delcy Rodríguez nombró canciller a Oliver Blanco tras un paso fugaz como viceministro para Europa y Norteamérica. La dictadura recicla así a una figura de origen opositor para sostener su fachada diplomática sin cambiar su naturaleza.

Delcy Rodríguez entrega la Cancillería de la dictadura a un exmilitante opositor

Blanco conversa con el encargado de negocios de Estados Unidos en Venezuela, John Barrett. EFE/ @usembassyve

35 años tiene el hombre que la dictadura sentó en la silla principal de su diplomacia. A esa edad, y con una carrera corta forjada en buena parte en la oposición, Oliver Blanco quedó al frente de la política exterior controlada por Delcy Rodríguez. El número importa porque muestra la apuesta del chavismo: exhibir rostros jóvenes y de origen adversario para disimular la continuidad del mismo poder.

La cifra cobra sentido cuando se compara el pasado con el presente. Blanco militó en Acción Democrática, colaboró con Henry Ramos Allup y participó en iniciativas electorales contra el chavismo, pero en pocas semanas pasó de recién llegado a canciller dentro de la estructura que decía enfrentar. Esa rapidez no habla de una carrera diplomática consolidada, sino de una decisión política de la dictadura para reciclar figuras y proyectar una falsa renovación.

El hecho decisivo es su designación como jefe de la Cancillería, anunciada esta semana. El 23 de febrero había sido incorporado por Delcy Rodríguez como segundo en el despacho encargado de los vínculos con Europa y Norteamérica. Aquella incorporación ya había provocado sorpresa por su procedencia. El nuevo paso lo lleva en tiempo récord a la jefatura plena del ministerio.

Poco antes había publicado en Instagram imágenes con toga y birrete para contar que concluyó una maestría sobre política y gobierno en la Universidad Metropolitana de Caracas. Después apareció en video con traje y corbata para informar sobre su llegada al puesto diplomático más alto. El paso de un anuncio académico a otro de poder resume el cambio: de aspirante con diploma a funcionario al servicio de la dictadura.

Su historial opositor incluye la militancia juvenil en Acción Democrática y el trabajo en el área de prensa de Ramos Allup cuando encabezó la Asamblea en 2016. Años antes coordinó el esfuerzo proselitista de Diego Arria durante las primarias de la oposición, un aspirante recordado por su línea dura frente al chavismo. En plena oleada de persecución ordenada por Nicolás Maduro contra quienes disentían, Blanco permaneció unos meses fuera del país y evitó lo sufrido por su compañero Alejandro Puglia, quien permaneció detenido 55 días en 2016.

Puglia está hoy al frente del Centro Internacional de Inversión Productiva, instancia que anteriormente manejó Alex Saab. Saab es señalado como supuesto prestanombres de Maduro y fue cedido a Washington por la propia Delcy Rodríguez. En su corto período como viceministro, Blanco participó en la interlocución reciente entre Caracas y Washington. Algunos analistas vinculan su promoción acelerada al trato cordial que sostuvo con interlocutores estadounidenses en ese lapso.

El fondo del movimiento va más allá del currículo de una persona. La dictadura suma a un exadversario para intentar blanquear su fachada internacional sin modificar su carácter corrupto, represivo y empobrecedor. No hay apertura ni diálogo, sino el aprovechamiento de una biografía opositora para sostener los intereses del mismo aparato que persigue, encarcela y arruina a Venezuela. Con esta designación, la Cancillería queda confirmada como herramienta de la dictadura y no como voz de los venezolanos.

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