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Política

El Congreso en juego: las claves de una elección que puede frenar la agenda de Trump

El Congreso estadounidense constituye uno de los tres poderes del Estado, junto con la Presidencia y el poder judicial.

El Congreso en juego: las claves de una elección que puede frenar la agenda de Trump

Fuente de la imagen,Getty Images Pie de foto,Trump no puede presentarse en las elecciones presidenciales de 2028.

El Congreso estadounidense constituye uno de los tres poderes del Estado, junto con la Presidencia y el poder judicial. Su función incluye elaborar y aprobar las leyes nacionales, por lo que dominar sus dos cámaras resulta decisivo para cualquier mandatario que pretenda ejecutar su programa de gobierno.

La Cámara de Representantes, donde suelen introducirse y debatirse las iniciativas legislativas, tiene 435 integrantes con periodos fijos de dos años. El Senado está formado por 100 miembros elegidos para mandatos de seis años y puede aprobar o detener los proyectos remitidos por la Cámara baja.

Actualmente, el Partido Republicano controla ambos espacios por márgenes estrechos. Posee 218 representantes —el mínimo requerido para la mayoría— y cuenta además con un independiente que vota junto a sus miembros. En el Senado dispone de 53 puestos. Los demócratas necesitarían alcanzar 51 para arrebatarle esa cámara, evitando así un empate que resolvería el vicepresidente republicano.

En ese contexto, los estadounidenses acudirán a las urnas el martes 3 de noviembre para renovar los 435 puestos de la Cámara y 35 escaños senatoriales. Estos comicios, celebrados a mitad del periodo presidencial de cuatro años, definirán qué partido controlará el Congreso y cuánto margen tendrá Donald Trump para impulsar sus planes durante el siguiente bienio.

La jornada incluirá también votaciones para cargos estatales en gran parte del país. Entre las elecciones de gobernador que recibirán mayor atención aparecen las de California, Florida, Georgia y Michigan. Además de repartir poder, los resultados serán interpretados como una evaluación ciudadana sobre la gestión de Trump.

La economía figura entre las principales preocupaciones por los elevados costos del combustible, los alimentos, la vivienda y la atención médica. La inflación continúa por encima del objetivo de la Reserva Federal, en parte por la guerra que Estados Unidos e Israel iniciaron con Irán en febrero. Los demócratas también atribuyen aumentos de precios a los aranceles decretados por Trump.

La inmigración ocupa igualmente el debate. Los republicanos sostienen que el presidente cumplió su promesa electoral de 2024 al endurecer la frontera y aplicar una ofensiva migratoria controvertida. Paralelamente, dirigentes de ambos partidos han pedido regular la inteligencia artificial, en oposición a Trump, quien rechaza leyes que controlen el desarrollo de esa tecnología.

El escenario permanece abierto. Trump comenzó su segundo mandato con una aprobación apenas superior al 50%, según Silver Bulletin, pero a comienzos de octubre rondaba el 37%, frente a un 61% de desaprobación. CBS News identifica diez disputas senatoriales relevantes, entre ellas Iowa y New Hampshire, y 42 contiendas competitivas para la Cámara, incluidas algunas en Arizona y Ohio. La incertidumbre aumentó por la manipulación partidista de mapas electorales: republicanos y demócratas buscaron distritos más favorables.

Trump no aparece en la papeleta, aunque pidió a los republicanos votar como si estuvieran respaldándolo directamente. Tampoco puede competir por un tercer periodo presidencial. Después de estos comicios comenzarán previsiblemente las conjeturas sobre los candidatos de ambos partidos para 2028.

Las consecuencias serán inmediatas: una victoria demócrata en cualquiera de las cámaras dificultaría la aprobación de leyes de Trump y permitiría abrir investigaciones mediante comités sobre acusaciones de corrupción, el nuevo salón de baile de la Casa Blanca y las tácticas policiales de la ofensiva migratoria. También reavivaría el debate demócrata sobre un juicio político. Si los republicanos retienen todo el Congreso, el presidente conservará vía libre legislativa para continuar su agenda, aunque ya ha ejercido poder sin apoyo de su partido.

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