La participación anticipada alcanzó cifras históricas en varios condados de Texas, pero el entusiasmo electoral contrasta con la alarma por el avance de candidatos vinculados a Socialistas Democráticos de América. Alfonso Aguilar advierte que el resultado legislativo podría alterar profundamente el rumbo político de Estados Unidos.
El 3 de noviembre estarán en disputa los 435 puestos de la Cámara de Representantes, con mandatos de dos años, y 35 de los 100 escaños del Senado, elegidos por seis años. La nueva composición acompañará al gobierno de Donald Trump mientras impulsa sus políticas hasta enero de 2029. La votación adelantada comenzó el lunes en más de 40 estados.
Texas concentra parte de la atención. Ken Paxton, respaldado por Trump, busca un escaño senatorial, mientras las encuestas colocaban por delante al legislador demócrata James Talarico. Este ha resaltado su fe y su formación en un seminario presbiteriano progresista; el 16 de agosto, un periódico destacó esa estrategia para acercarse a votantes religiosos. La publicación también indicó que Talarico habría dicho en 2021 que era cristiano, aunque odiaba a republicanos cristianos.
Más de 104.600 personas votaron en el condado de Harris, que comprende Houston y reúne el mayor padrón electoral de Texas, alcanzando el porcentaje más alto de su historia. Montgomery, Ellis, Bell y McLennan, considerados territorios republicanos, también reportaron marcas inéditas para unos comicios de medio término.
En Florida, los demócratas eligieron para el Senado a Angie Nixon, congresista integrante de DSA, crítica de Israel y opuesta al embargo contra la dictadura cubana. Nixon, quien recientemente rechazó que la catalogaran como comunista, enfrentará a Ashley Moody, exfiscal general estatal, por el puesto dejado por Marco Rubio al convertirse en secretario de Estado de Trump.
Las candidaturas senatoriales demócratas incluyen además a Abdul El-Sayed, médico y político progresista de Míchigan que sería el primer senador musulmán estadounidense si gana, y a Peggy Flanagan, representante del sector agrario-laborista de Minnesota. Ambos tienen el respaldo del alcalde neoyorquino Zohran Mamdani y de la plataforma de DSA, que ofrece beneficios laborales y una sociedad dirigida por la clase trabajadora.
Bernie Sanders reforzó esa ofensiva durante un acto a favor de Nixon celebrado en Tallahassee el 18 de octubre. Allí sostuvo que una victoria de la candidata podría convertirse en la chispa para movilizar al país y terminar con el control republicano de la Cámara. Aguilar comparó su tono con el de un revolucionario, mientras Eduardo Gamarra, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Internacional de Florida, ya había señalado durante las primarias de 2016 que Sanders pretendía encabezar una batalla ideológica.
Para la Cámara Baja aparecen Melat Kiros por el distrito 1 de Colorado; Claire Valdez por el distrito 7 de Nueva York; Darializa Ávila Chevalier por el distrito 13 de ese estado; y Chris Rabb por el distrito 3 de Pensilvania. Sus propuestas abarcan reformas económicas, protección de inquilinos, defensa de inmigrantes y derechos palestinos, intervención estatal en la economía y transporte público gratuito.
Ilhan Omar, somalí nacionalizada estadounidense en 2020 y candidata a reelegirse por Minnesota, denunció el miércoles una presunta intimidación después del registro de su vivienda dentro de una investigación penal federal. La congresista, descrita en la fuente como la primera musulmana en alcanzar un escaño de la Cámara en 2026, pidió respaldo financiero y recibió apoyo de Barack Obama, quien también acusó a Trump de intimidarla.
Aguilar, director de la Coalición de Liderazgo Hispano del America First Policy Institute y exdirector de la Oficina de Ciudadanía bajo George W. Bush, calcula que la presencia socialista pasó del 20% al 25% del electorado. Sitúa su expansión en Nueva York, Denver y el estado de Washington, además de la cultura, la prensa, la academia, los jóvenes y organizaciones migratorias. A su juicio, el origen de esta deriva está en la apertura que Barack Obama dio dentro del Partido Demócrata a dirigentes e ideas socialistas, hoy mejor financiados, organizados y coordinados internacionalmente.



