Freedom House construyó su informe Freedom on the Net 2026 mediante 21 preguntas y cerca de 100 subpreguntas aplicadas a 38 países. La evaluación comprende tres ámbitos: barreras de acceso, restricciones sobre los contenidos y vulneraciones de los derechos de quienes utilizan Internet. La escala va de cero a 100 y clasifica los resultados como libres, entre 70 y 100; parcialmente libres, entre 40 y 69; y no libres, entre cero y 39.
El estudio, divulgado el 22 de octubre, determinó que la libertad digital mundial retrocedió por decimosexto año seguido durante el lapso analizado, comprendido entre junio de 2025 y mayo de 2026. Las condiciones empeoraron en 16 de las naciones examinadas y mejoraron en ocho. Irán pasó a integrar, junto con China y Myanmar, el grupo de los peores escenarios globales.
La organización también advirtió sobre nuevas herramientas de control. Rusia reforzó la centralización de los proveedores, creó un registro de servicios autorizados por el Estado y aprobó facultades para ordenar desconexiones completas mediante decreto presidencial. Kirguistán, por su parte, estableció temporalmente un monopolio estatal sobre el tráfico internacional para favorecer la censura y la vigilancia.
En ese contexto, Venezuela recibió 26 puntos sobre 100 y permaneció dentro de la categoría de países “no libres” en Internet. El resultado deja al país sometido por la dictadura en el penúltimo lugar regional en materia de libertad digital, superando solamente a Cuba, que obtuvo 19 puntos. Freedom House identificó restricciones en las tres áreas que integran su metodología.
La tabla latinoamericana fue encabezada por Costa Rica, con 86 puntos. Le siguieron Estados Unidos, con 73; Argentina, con 70; Brasil, con 66; México, con 59; y Nicaragua, con 36. Venezuela quedó con 26, diez puntos por debajo del régimen nicaragüense. En 2025, la organización ya había registrado uno de los descensos venezolanos más pronunciados respecto del periodo iniciado en 2024. Otro reporte, publicado el 19 de marzo, señaló además que el país perdió 41 puntos en su calificación global durante dos décadas.
La expansión de los controles de edad también encendió alertas. Al menos 10 de los 38 países adoptaron políticas de verificación que, pese a estar justificadas como protección de menores, abrieron riesgos para la privacidad y el anonimato. Australia eliminó aproximadamente 5 millones de cuentas hasta marzo de 2026 por su prohibición para menores de 16 años, aunque numerosos jóvenes lograron sortearla mediante manipulación de algoritmos o entrega de información biométrica sensible.
Discord informó en octubre de 2025 que una falla de seguridad de un proveedor externo dejó expuestas unas 70.000 imágenes de identificaciones oficiales. Freedom House alertó igualmente que gobiernos represivos han empleado sistemas de identidad para relacionar perfiles digitales con nombres reales. En India, reglas aprobadas en febrero de 2026 sobre contenido sintético provocaron inquietud por eventuales límites al periodismo independiente; en México, una reforma sobre el uso de imagen o voz mediante inteligencia artificial derivó en la detención de dos periodistas digitales.
Bangladesh consiguió la mayor mejora por segundo año consecutivo después de la salida de Sheikh Hasina en 2024, mientras Gambia continuó reconstruyendo sus instituciones tras la caída del régimen de Yahya Jammeh. Para los venezolanos, en cambio, la ubicación en la franja de países no libres confirma consecuencias inmediatas: persisten las barreras de conexión, la limitación de contenidos y las vulneraciones de derechos digitales dentro del aparato de control de la dictadura.



