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Tecnología

Exoesqueleto pediátrico Explorer MB recibe aprobación europea para uso fuera del laboratorio

Un exoesqueleto pediátrico denominado Explorer MB ha recibido el visto bueno de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) para su comercialización.

Exoesqueleto pediátrico Explorer MB recibe aprobación europea para uso fuera del laboratorio

Un exoesqueleto pediátrico denominado Explorer MB ha recibido el visto bueno de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) para su comercialización. El dispositivo, desarrollado por un equipo de investigadores españoles, permite caminar a niños que no pueden hacerlo por sí mismos debido a discapacidad neuromotora o lesión medular. Hasta ahora, este tipo de tecnología estaba limitada a entornos de laboratorio o clínicos, pero la certificación europea abre la puerta a su uso personal y a la movilidad cotidiana.

La aprobación de la EMA convierte en realidad lo que hasta hace poco era solo un prototipo de laboratorio. El Explorer MB está diseñado para el uso personal y la movilidad diaria, no únicamente para sesiones de rehabilitación en clínicas. Su diseño, algo más voluminoso que una silla de ruedas convencional, incorpora articulaciones motorizadas y sensores que asisten el movimiento de las piernas, permitiendo al usuario desplazarse con autonomía.

Un centenar de niños y niñas han participado en las pruebas del dispositivo. De ellos, nueve han sido los protagonistas de la primera fase: Minerva, Diego, Rocío, Álex, Ainhoa, Alejandro, Jorge, Kilian y Violeta. Todos ellos tienen diagnósticos que les impiden caminar, como lesiones medulares o trastornos neuromotores. Gracias al exoesqueleto, han podido experimentar lo que significa ir al colegio, al parque o jugar con sus amigos sin depender de una silla de ruedas. Ahora, con la certificación europea, esos nueve casos piloto podrán llevarse el dispositivo a casa y utilizarlo en su día a día.

La aprobación de la EMA no solo supone un espaldarazo regulatorio, sino que abre la puerta a la fabricación en serie y a la distribución comercial. Hasta ahora, los exoesqueletos pediátricos existentes estaban limitados a entornos controlados y con supervisión médica. El Explorer MB rompe esa barrera al ser el primero autorizado para uso y movilidad personal, lo que significa que las familias podrán adquirirlo y utilizarlo sin necesidad de un técnico presente.

El impacto psicológico y social de este avance es enorme. Para muchos de estos niños, dejar la silla de ruedas en el trastero no es solo un gesto simbólico: representa recuperar la altura de la mirada de sus compañeros, participar en juegos de patio y reducir la sensación de dependencia. Los investigadores subrayan que el objetivo no es sustituir la silla en todos los contextos, sino ofrecer una alternativa que amplíe las posibilidades de movimiento y participación.

El camino hasta aquí no ha sido sencillo. El equipo español ha tenido que superar retos técnicos, como adaptar la potencia y el peso a cuerpos en crecimiento, y también regulatorios, al tratarse de un dispositivo médico de clase III. La validación con un centenar de niños ha sido clave para demostrar su seguridad y eficacia. Con el sello de la EMA, el siguiente paso es la producción y la llegada a los hogares.

La historia de Minerva, Diego, Rocío, Álex, Ainhoa, Alejandro, Jorge, Kilian y Violeta es solo el comienzo. Su experiencia ha servido para pulir detalles y demostrar que la tecnología puede devolver la movilidad a quienes más lo necesitan. A partir de ahora, muchos otros niños podrán beneficiarse de un invento que nació en España y que ya es una realidad comercial.

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