Durante 14 meses permanecería cerrado East Potomac Golf Links si se cumple el calendario anunciado por Donald Trump. El presidente fijó el 15 de noviembre como fecha de cierre y prometió convertir la instalación pública más utilizada de la región de Washington en un campo capaz de recibir torneos de primer nivel.
La transformación alcanzaría gran parte de East Potomac Park, en la isla de Hains Point. El plano difundido por Trump coloca el hoyo 12 en el espacio que hoy ocupan un área pública para pícnic y un parque infantil. El proyecto también absorbería el circuito perimetral frecuentado por ciclistas, mientras los demandantes advierten que el aumento de las tarifas podría excluir a muchos usuarios actuales.
En medio de esa controversia, Trump afirmó este lunes en Truth Social que los trabajos comenzarían “INMEDIATAMENTE”. Aseguró que los especialistas del Departamento del Interior no requieren aprobación para actuar, pese a que la jueza federal Ana C. Reyes había prohibido temporalmente nuevas talas en el lugar hasta el 26 de octubre.
El mandatario calificó a Reyes de “loca desquiciada” y defendió la intervención como el reemplazo de una cancha deteriorada e insegura por otra prestigiosa. Un día antes había descrito árboles enfermos y con riesgo de caer, además de un muro costero de contención en proceso de derrumbe. También sostuvo que el diseño actual es antiguo, ruinoso y poco funcional.
La orden judicial llegó después de que la Administración cortara cientos de árboles durante un fin de semana festivo sin respetar el requisito de avisar con tres días de anticipación sobre cualquier operación. Reyes, designada por Joe Biden, reprochó al Gobierno haber quebrantado la confianza del tribunal y convocó a las partes este lunes para determinar quién autorizó la actuación.
En la audiencia, los abogados gubernamentales dijeron que los planes de renovación todavía no estaban terminados y que la tala no formaba parte del proyecto. La magistrada puso en duda esa explicación y consideró inverosímil que todos los hechos hubieran coincidido por casualidad. El Gobierno también intentó apartarla mediante una moción presentada el viernes, en la que alegó hostilidad y trato favorable a los demandantes, pero la solicitud fue rechazada.
El litigio comenzó en febrero, cuando una organización dedicada a preservar Washington D. C. y dos particulares demandaron al Departamento del Interior y al Servicio de Parques Nacionales. Su argumento es que una cancha de categoría de campeonato alteraría la finalidad original de una instalación concebida para recibir a todo el público.
Robert Cowboy Harris, de 83 años y usuario del campo desde los 8, pidió que se mantenga como está y recordó que pertenece a la comunidad de Washington. Skye Perryman, presidenta y directora ejecutiva de Democracy Forward, afirmó que el proceso judicial busca proteger ese espacio comunitario de intervenciones ilícitas y dañinas.
Trump anticipó en junio que el recinto podría albergar el U.S. Open, la Ryder Cup, el PGA Championship y otras competencias del PGA Tour. Indicó además que consiguió un diseño de Tom Fazio, autor de otros campos de la Organización Trump. La disputa definirá no solo si el proyecto puede avanzar bajo las condiciones judiciales vigentes, sino también si East Potomac conserva su carácter asequible. El conflicto se suma a la oposición legal que han encontrado otros planes presidenciales para modificar la capital, entre ellos el salón de baile tras la demolición del ala este de la Casa Blanca, la renovación del estanque frente al monumento a Abraham Lincoln y un arco monumental previsto con drones y francotiradores.



