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El Pentágono restringe el uso de Starlink que Ucrania necesita para enfrentar drones rusos

Washington impuso un límite de 160 kilómetros por hora al empleo de datos de Starlink en proyectiles ucranianos, una restricción que afecta tanto la defensa aérea como las operaciones en el frente.

El Pentágono restringe el uso de Starlink que Ucrania necesita para enfrentar drones rusos

El uso militar de Starlink en Ucrania está sujeto al control de Estados Unidos a través del Pentágono. El sistema de comunicaciones pertenece a la compañía estadounidense del magnate Elon Musk, pero las condiciones bajo las cuales puede emplearse dentro del territorio ucraniano dependen de las decisiones adoptadas en Washington.

La red satelital cumple una función vital para las fuerzas de Kiev. Además de sostener conexiones esenciales a lo largo de la línea de combate, sus datos permiten proporcionar información de ubicación a municiones que ya se encuentran en vuelo y deben desplazarse con suficiente rapidez para alcanzar objetivos móviles.

Esta capacidad resulta especialmente importante ante los drones rusos Geran equipados con motores a reacción. Esos aparatos no mantienen siempre una velocidad uniforme, aunque actualmente pueden superar los 300 kilómetros por hora. Para interceptarlos, las defensas ucranianas necesitan proyectiles capaces de igualar la rapidez del blanco y recibir datos precisos sobre su localización.

Sin embargo, a comienzos de esta semana Washington estableció un límite de 160 kilómetros por hora para ese uso de Starlink. Hasta ese momento, Ucrania podía aprovechar la información del sistema en proyectiles en movimiento a la velocidad necesaria para responder a las amenazas aéreas.

La restricción alcanza un punto crítico de la estrategia defensiva ucraniana. Las baterías antiaéreas del país, tanto las unidades móviles como los sistemas de misiles tierra-aire, enfrentan el desafío de derribar aparatos que pueden desplazarse casi al doble del límite ahora fijado por Estados Unidos.

La diferencia entre ambas velocidades afecta la posibilidad de transmitir información útil durante una intercepción. La munición no solo debe ser suficientemente rápida, sino que también necesita incorporar datos certeros mientras persigue a un objetivo cuya rapidez puede variar durante el vuelo.

Starlink tiene, por tanto, dos funciones decisivas dentro del esfuerzo bélico ucraniano: aportar conectividad en el frente y respaldar el seguimiento de amenazas aéreas de alta velocidad. La nueva condición impuesta por Washington reduce la capacidad disponible precisamente frente a los drones rusos de reacción, uno de los retos actuales de las defensas del país.

Las consecuencias son inmediatas en ambos escenarios. La protección del territorio ucraniano queda afectada por las limitaciones para enfrentar los Geran, mientras que la línea de combate también sufre por depender de una conexión satelital cuyo uso permanece bajo control del Pentágono.

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