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Sebag Montefiore alerta sobre la victoria propagandística de Hamás en Occidente

El historiador sostiene que la propaganda propalestina penetró en medios y universidades, cuestiona al gobierno de Netanyahu y anticipa cambios territoriales por el repliegue gradual de Estados Unidos.

Sebag Montefiore alerta sobre la victoria propagandística de Hamás en Occidente

Medios de comunicación, universidades y democracias occidentales están sufriendo las consecuencias de una batalla informativa que Hamás logró inclinar a su favor, según el historiador británico Simon Sebag Montefiore. A su juicio, el palestinianismo se convirtió en un emblema de una “intifada internacional” dirigida a erosionar los sistemas liberales, una tendencia que identificó también entre manifestantes en París.

Durante la presentación en la Fundación Ramón Areces de su ensayo El hervidero, publicado por Crítica en 2026, Sebag afirmó que Hamás fue derrotado militarmente, pero consiguió imponer su relato. Acusó a la BBC de apoyarse en desinformación procedente de la organización terrorista durante su cobertura de Gaza y atribuyó esa penetración propagandística a una alianza entre activistas de extrema izquierda e islamistas conservadores.

El historiador situó el origen inmediato de ese escenario en los ataques del 7 de octubre. Explicó que los islamistas obtuvieron aquel día una victoria con enorme valor simbólico y aceptaron de antemano el costo que tendría para los civiles palestinos la guerra posterior. Según su interpretación, la operación también buscó frustrar la solución de dos Estados, impedir un entendimiento con Arabia Saudita, humillar a Israel y devolver a Irán una posición central en la escena internacional.

La reacción israelí modificó, además, su doctrina de seguridad. Israel pasó de tolerar el crecimiento de milicias hostiles en sus fronteras a considerar necesario atacar rápidamente cualquier amenaza, señaló. Sebag cree que el país necesita una posición intermedia porque no puede permanecer en guerra de manera permanente. Al mismo tiempo, calificó de tóxico al gobierno de Benjamin Netanyahu y dijo que dentro de su coalición existen sectores contrarios al acercamiento con potencias árabes.

En el plano internacional, sostuvo que la hegemonía plena de Estados Unidos en Oriente Próximo terminó y pronosticó una retirada gradual, aunque Washington conserva una capacidad militar y unas ambiciones globales que ninguna otra potencia posee. Consideró que Donald Trump actuó de manera errática y cuestionó que algunos embajadores, entre ellos el destinado en Turquía, desarrollaran líneas contradictorias con la política exterior estadounidense.

Sebag vinculó la inestabilidad actual con el fracaso del multiculturalismo y la gestión migratoria en países occidentales. Sobre la crisis relacionada con Ceuta y la entrada de embarcaciones marroquíes en aguas españolas, evitó profundizar por no considerarse especialista, pero aseguró que Pedro Sánchez no administró correctamente la situación. También señaló problemas similares de inmigración en Francia.

Mirando más atrás, rechazó uno de los mitos extendidos después de los atentados del 11 de septiembre de 2001: que Oriente y Occidente estén condenados a enfrentarse. Recordó que el islam posee una tradición histórica de apertura y mencionó la existencia de dirigentes seculares que mantuvieron al clero en un plano subordinado, incluido el Imperio Otomano.

Las raíces territoriales del conflicto, añadió, se encuentran también en los Estados configurados por intervenciones occidentales desde el siglo XX sobre sociedades con numerosas sectas y confesiones. Esa dificultad para reunir comunidades diversas dentro de un Estado-nación produjo países ingobernables, según su análisis. Indicó que el Estado Islámico pretendía redibujar esa geografía y habría formado una entidad entre Siria e Irak sin la intervención occidental.

El autor anticipa que durante los próximos cien años numerosas fronteras africanas y de Oriente Próximo serán cuestionadas o alteradas, con guerras destinadas a conquistar territorio y la eventual aparición de nuevos Estados. Sin embargo, permanece incierto qué límites desaparecerán, cuánto avanzará el repliegue estadounidense y si Israel podrá abandonar una dinámica de conflicto permanente.

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